A inicios de Diciembre de 2001 ISO publicaba la norma 15930-1 bajo el título Graphic technology -- Prepress digital data exchange -- Use of PDF -- Part 1: Complete exchange using CMYK data (PDF/X-1 and PDF/X-1a).
Nacía así el estándar PDF/X, basado en el formato PDF de Adobe (en aquel momento no era, como es hoy en día, un estándar ISO), e iniciaba una andadura que aún prosigue y que ha dado origen a toda una familia de estándares.

El PDF/X-1 supuso una revolución para las Artes Gráficas. Si bien antes de la publicación de este estándar el PDF ya había sido y podía ser utilizado para la impresión comercial (de hecho, desde 1998 había un grupo de trabajo en Europa dedicado en cuerpo y alma a hacer posible la creación de un estándar), la publicación del mismo por parte de ISO supuso el espaldarazo definitivo para su triunfo. Mis recuerdos de aquellos días son sobre los niveles del PostScript y sobre si era mejor el PDF o los binarios de moda, netamente el TIFF-IT P1. Ni que decir tiene quien ha sobrevivido y sigue en liza: del PostScript o del TIFF-IT ya solo nos acordamos los que tenemos una edad.

Regresando al PDF/X-1, y para retomar el hilo, se trataba de un formato de fichero que, a todos los efectos, aspiraba a sustituir a la película utilizada en la época y que aportaba, frente a los binarios y entre otras ventajas, la posibilidad de poder visualizarse en cualquier ordenador que dispusiese de una copia de Acrobat.
Al margen de esta característica, el PDF/X obligaba a que las tipografías estuviesen incrustadas, al igual que las ilustraciones o imágenes, a que los espacios de color fuesen escala de grises o CMYK, con o sin tintas planas, a que no hubiese RGB y un largo etcetera.

Estas condiciones, obvias para un formato que propugnaba el intercambio ciego de trabajos para imprimir, siguen siendo hoy igualmente válidas. Es cierto que la irrupción de las transparencias,entre otros factores, lo han dejado algo tocado (las transparencias no están permitidas en el PDF/X-1 y deben ser "acopladas") y que hoy en día tiene mucho más sentido utilizar a uno de los benjamines de la familia, el PDF/X-4.

Pero, dicho esto, y pese a que hay figuras bien reconocidas que propugnan su jubilación, el que escribe estas líneas cree que aún es útil, al menos en los mercados que conozco bien. En ellos, todavía hoy en día es una práctica habitual el envío a imprimir de trabajos en PDF sin ningún tipo de estandarización y mucho menos preflight (por cierto, el triunfo de la herramientas de edición de PDF y preflight son también,en gran parte, una consecuencia de la irrupción de este estándar; pero esto ya es tema para otra entrada en el blog). Así pues, un formato que al menos nos garantiza una base técnica, creo que aún puede aportar valor.

No me cabe duda de que el PDF/X-4 es el formato ideal para los flujos de trabajo con software moderno y que abre posibilidades antes no imaginadas, tales como los flujos de trabajo basados en RGB. Pero, habida cuenta de que aún se hacen trabajos en versiones antediluvianas de la suite de Adobe y que incluso todavía queda algún numantino del FreeHand, insisto en mi convencimiento de la utilidad actual del PDF/X-1.

Sea como sea, ya han pasado 15 años y parece que fue ayer. Veremos lo que nos depara este año, con una nueva versión del estándar PDF, la 2.o, y trabajos en nuevos miembros para la familia X.

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